jueves, 10 de noviembre de 2011

CONTIGO AL FIN DEL MUNDO

El jinete del apocalipsis: ¡Qué tarde es para el final!

-ANO. Manizales. Entre todo el chisporroteo del tiempo, tuvo que caer ahora. Entre todo el defecar del espacio, tuvo que caer en Manizales, o Maricales, como le llaman a esa ciudad quienes pasan por ahí y salen con sus anos un poco más abiertos, pendencieros y nostálgicos. El jinete del Apocalipsis fue avisado por el mismísimo Señor quien, a través de Juan, dio los detalles para que comenzara el fin del mundo. El jinete se atuvo a las descripciones y su voluntad lo condujo a este instante. Su carreta pasó sobre los restos de tierra que sepultaron a 48 personas el fin de semana pasado y ahora trasiega las calles sinuosas de Maricales, esperando hallar a los otros jinetes. Pero nada. No ocurre nada más de lo normal. Y lo normal es que el mundo se acaba de a poco todos los días, se va desgastando, como la respiración de un moribundo. Habrá un momento que, de tanto desgaste, ya no habrá mas arrestos para seguir agonizando. Los demás jinetes llegarán a un lugar muerto. La segunda venida de Cristo se dará en um vasto y desierto paisaje. Huye, jinete, huye que los pigmeos aún no se vuelan las tapas de sus sesos y los alborotados maricas de Manizales aún quieren más golpes de riñón en sus colas. El fin se prolonga y nadie se inmuta de tus avisos, jinete.

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