lunes, 14 de noviembre de 2011

METAMORFOSIS

Tú, gato, bienaventurado que te mueves por varios mundos. 

ANO-Multidimensión.  Estuvimos tan cerca que pudimos rozarnos y cuando nos tocamos levemente nos conocimos en sentido bíblico: de allí salió una legión de gigantes. En otro levísimo encuentro surgió una tribu de enanos, en ocasiones estos nacen de úteros humanos y, como extranjeros, son capaces de bombardear las profundidades de la tierra, haciendo volar bloques de hielo, los enanos ríen mientras socavan la minería del centro de la tierra, probando la ingeniería eléctrica en su docto despectivismo, ellos son capaces de tragar las tripas de un recién nacido humano, penetrar a las furcias dormidas y estallar puentes en medio de la selva. Otros, jamás admitieron un mínimo roce. En el espejo de agua de la catarata del fin del mundo se observaron. Pudieron haberse encontrado con solo brindar una mano, pero en el parálisis del miedo se contemplaron. Nunca olvidarían sus rostros ni la sensación que les embargó el encuentro. En el antiguo Egipto los gatos eran considerados deidades. Ella se tatuó un gato persa a lo largo de toda su ejercitada espalda de bailarina olímpica. Sus amantes europeos trazaban una línea de cocaína sobre el eje de la vértebra y con una tabiquera de oro inhalaban el polvo llevándose impregnado, de paso, el tejido  de ADN de la bailarina de ballet.  A los gigantes los masacraron los antiguos por entretenimiento. Ellos se tumbaban a dormir sobre las praderas, a comer cerezas y contar historias de mi región. Los hechiceros los molestaban arrancándoles los pelos de su nariz para sus conjuros. Los dragones eran tan dóciles con ellos para recelo del clero. Se armaron los ejércitos y rodearon la mirada melancólica de los gigantes. Estos se defendían arrojando grandes rocas contra los hombres, pero los hombres y sus malditos hechizos, atontaron a los gigantes y los durmieron con sus sahumerios. Los pequeños hombres, que no enanos, descuartizaron a los gigantes, se embriagaron con las vísceras, festejaron con sus genitales, se llenaron de la mierda con elefantiasis, prendieron hogueras y enloquecieron en un baile extático. No se abrió ningún portal, como los charlatanes esperaban. Catástrofe S y desastre L, ante una pantalla, en el enclave de dos puertos IP, los navíos anclados, los ojos clavados en los ojos del otro, Night Sea Crossing.  Perdidos los bronquios, perdido el sistema pulmonar, respirarás vientos solares desde el mirador de la luna que Hörbiger quiso tripular para detonar contra el planeta tierra. La verdadera fuerza del viajero no consiste en abrirse paso por el trayecto trazado por el mapa sino en perderse en la profundidad del misterio de la noche. Más allá de lo invisible nos encontrarás, reconocerás el rostro que alguna vez te dejó perplejo en mitad de un sueño febril y cuando amaneciste, con el dolor de la pérdida de la belleza aún grabado en tu pecho, preferiste callar para siempre, como si temieras hasta de tu propia razón, quisiste no creer.  En una estropeada avioneta de uso comercial en Nasca, te mareas con las piruetas que infructuosamente hace el piloto, para que descifres con tus propios ojos las líneas que tanto has observado en páginas de Internet dedicadas a la investigación OVNI y otros misterios. Te inunda la sensación de desilusión al comprobar que el secreto de las líneas también te está vedado y quieres llorar porque no sabes si devolverle el saludo al hombre que te saluda, llevando una escafandra espacial en su cabeza. Vuelves a escuchar el canto que ahogaste detrás de la catarata de lágrimas. El fuego de los ojos de la chamana te quieren detener y te agarran, como si fuera una de las pecadoras en un círculo del infierno, pero le pagas como una puta y sabes que la noche eléctrica es tuya. Las formas ondean y se relacionan contigo. Cada cosa es un pájaro que viaja en bandadas por encima tuyo mientras recorres toda la ciudad en medio de la noche en un taxi desbaratado. Una metamorfosis de los objetos, de la forma en que habitualmente los comprendes a la forma en que realmente son en el mundo de los dioses, para quienes las personas son menos que esas rocas minerales que cayeron hace eones a la tierra, puesto que esas rocas son ellos mismos, quienes se suelen presentar como una brutalidad incomprensible de tu entendimiento, tú que eres las formas inertes, dormido, sobre un universo vivo, real, en el que  permaneces perplejo por la droga de diseño y eres incapaces de venir a verme nuevamente. 



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