martes, 6 de diciembre de 2011

FLORES PARA ESPENCER.

Se envejeció Nevermind.
ANO-SEATTLE- Fue una bella época que no vivimos, dice el otrora bebé que mostraba su miembrito en la carátula del mítico cd de la banda Nirvana. Ahora ese bebé, se sabe, tiene progeria y a sus 20 años, el maestro Espencer es un viejo sin muelas que nada en una piscina olorosa a orines evocando ese instante de gloria en el que le mostró su chichí a los seguidores más fervientes de la banda que dio a conocer el grunge. "Y yo que pensé que ibas a ser un bombonazo", le dijo Krist Novoselik tratando de auscultarles las bolitas al joven anciano. "Ese día supe que al bajista de Nirvana se le cayó el pelo porque los negros que lo montaban le jalaban las mechas con furia punk" Asevera el maestro Espencer, que a la hora de la verdad suprema se ha consumado en esas lágrimas que esconde debajo del agua de la piscina que lo ha conservado toda la vida como un ramo de flores que se pudre.



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