sábado, 24 de diciembre de 2011

YO TAMBIÉN SOY BI-POLAR

Anders luciendo su jersey navideño mientras espera a Santa.


ANO-Helsinki. El frío acabó con todo menos con mi desdicha. ¿Será que la desdicha también es de hielo? "Falso", contestó la conciencia. "La desdicha tiene su causa en que no te has decidido matar socialdemócratas." Entonces Anders Behring Breivik se bajó los pantalones y se masturbó como un simio. Pero no porque estuviera loco, sino porque estaba alegre de haber encontrado la razón de su tristeza. Lo celebró tocándose el prepucio y escribiendo un volumen prolijamente estructurado sobre los caballeros templarios de la Orden del Condor. "¿Condor? ¿Acaso esa bestia suramericana merece estar en mi libro?" Se preguntó. "Sí", se respondió, "merece esto y mucho más, mi amor." "¿Quién es mi amor?" se preguntó, Anders. "Tus masturbaciones solitarias", se contestó. Y así siguió tocándose sin que su penca noruega se ampollara; sin que su mano romana se tullera. Esa manita también le sirvió para empuñar el rifle con la que empezó el amor en Utoya. Santa Claus se viste de Breivik y lleva un cargamento de regalos, entre ellos una motosierra y un puñado de urano, a su amiguito el huérfano Kim Jong Un. Breivik y Kim serán la pareja del 2012. Porque los dos se desean, y Santa Claus le da premios a los niños buenos. Feliz navidad y próspero ano nuevo.

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